El rodaje en digital: ¿Héroe o villano? parte I

¿Un rodaje en digital es tan beneficioso como aparenta hoy en día? ¿Qué ha cambiado con respecto a un rodaje en 35 mm?  Parece que el digital ha venido a salvar al mundo del cine, pero ojo por que este nuevo héroe puede acabar convertido en villano…

Cuando aún nos preguntamos si el último avance tecnológico, el HFR 48 del Hobbit, es positivo o no para el disfrute del público,cabe reflexionar lo que la sustitución de la película de 35mm por el rodaje digital ha aportado realmente a la fase de producción de una película. Y quizá haya más sombras que luces…

EL RODAJE EN DIGITAL

No hay duda de que en los últimos años ha habido una profunda revolución digital en la industria cinematográfica, debido principalmente a la lenta pero inexorable desaparición de aquella vieja amiga con la que hemos convivido más de 100 años, la película cinematográfica de 35mm. Esta revolución ha sido lenta y paulatina, ya que primero desapareció el material fotoquímico en la etapa de postproducción, dejando obsoletas a las moviolas, aquellas preciosas máquinas en las que los rollos de negativo cobraban vida por primera vez.

qué es mejor, el cine o el digital?

hay que tener mucho ojo para montar en moviola

Fueron sustituidas primero por las estaciones de trabajo on line, luego por los ordenadores comunes de sobremesa, y hoy en día por cualquier portátil, o incluso tablets y smartphones en los cuales podemos perfectamente editar vídeos. El mundo digital irrumpió con fuerza. Luego el 35mm desapareció también de las salas de exhibición. Los viejos proyectores cedieron su sitio potentes cañones digitales por lo que durante la experiencia de visionado uno ya no se encuentra ningún pelo, ralladura, o cualquier otra muestra del paso del tiempo (o mejor dicho por el proyector) en la película. Y por fin esta revolución debía llegar a la etapa de captación de la imagen, el rodaje, que a pesar de ser la primera en producirse ha sido la última en sucumbir a este  avance tecnológico.  Las preciosas cámaras Panavision están siendo sustituidas por otras de cine digital cuyo diseño dista mucho de tener la belleza de líneas de lo que ya es un icono en el imaginario colectivo. El soporte digital nos proporciona muchas ventajas aparentes, como lo son la inmediatez en ver el resultado de la imagen, el hecho de no tener límites a la cantidad de material que se rueda, o incluso la posibilidad de rodar multicamara sin preocuparse por los astronómicos costes del laboratorio. ¿Pero realmente supone todo eso un avance en la forma de hacer cine? La era digital ha traído también consigo una serie de efectos colaterales no deseados que pueden poner en duda su idoneidad…

Los americanos, que tienen todo tipo de acrónimos, lo definen muy bien: WYSIWYG, o sea, What You See is What You Get.  “Lo que ves es lo que obtienes”. Esa es una de las principales ventajas del mundo digital. Al rodar anteriormente en negativo, el equipo no veía en el combo (monitor) la imagen real de la película, puesto que lo que estaba observando era una imagen de video de una micro cámara que tienen las cámaras de cine en su interior, y que capta lo mismo que se impresiona en la película, pero con una definición infinitamente menor. (y muchas veces en blanco y negro).  El hecho de poder ver el material cuasi-definitivo en el mismo momento de rodaje, así como las nuevas posibilidades técnicas que ofrece el cine digital,  aportan sin duda alguna muchos cambios en la dinámica de un rodaje:

LAS ESPERAS POR VISIONAR LO RODADO DESAPARECEN

Ya no hay que esperar al día siguiente para comprobar la calidad de lo que se ha rodado. En efecto, antes del desembarco del digital, el negativo se mandaba al laboratorio, que lo revelaba y o bien hacía un positivo que el Director y parte de su equipo lo visionaba en una pantalla de cine, o bien como se hacía últimamente, el laboratorio entregaba un DVD con las imágenes, que el equipo podía visionar en cualquier parte. Esa comprobación del material era primordial, puesto que había que descartar problemas técnicos en le imagen como veladuras, pelos, ralladuras, o fueras de foco indebidos en tomas con muy poca profundidad de campo.

Esto último no se podía comprobar en el combo de rodaje, al tener la imagen mucha menos definición que la que capta la película. Uno podía dar por “aparentemente” bueno el foco y darse cuenta más tarde que lo que era bueno en rodaje no lo es  en una gran pantalla con calidad cinematográfica.

¡A revelar!

¡A revelar!

En el caso de que hubiera cualquier problema en el material rodado, había que volver a rodarlo, evidentemente, ocasionando mil y un desajustes al plan de rodaje. Pero no solo eso, sino que había que mantener todo lo necesario para volver a rodar una secuencia hasta que esa comprobación estuviera hecha. Los decorados, por ejemplo, no se desarmaban hasta ese momento.  Y en el caso de rodar en localizaciones naturales, se añadía la dificultad de desplazarse de nuevo allí y tener que volver a obtener los permisos para rodar. Ese retraso desde que se rodaba hasta que se comprobaba el material, por lo tanto, podía ocasionar muchos perjuicios. Eso, con el Cine Digital, ha desaparecido. Evidentemente también podría ocurrir cualquier “desgracia” con la imagen digital almacenada en discos duros u otros soportes físicos, pero la posibilidad de que eso suceda es muy inferior a la posible aparición de problemas durante el rodaje y el revelado de negativo de 35mm.

EL COMBO DIGITAL: EL NUEVO AMIGO DE TODO EQUIPO

La alta calidad de la imagen en los combos se traduce en cambios que afectan a todos los miembros del equipo, empezando por el Director de Fotografía. Como ya hemos comentado, la calidad de imagen que daban los combos era muy inferior (y no sólo por la resolución) a la de la película de 35mm. Por lo tanto, era imposible juzgar la fotografía a través de esa imagen. El D.F. era el único que tenía en su cabeza cual sería el resultado (previsto) de la imagen una vez revelado el negativo. Eso le otorgaba un “áurea” de misticismo y de auténtico poder en el rodaje, ya que nadie era capaz de juzgar el resultado final de su trabajo hasta verlo después de revelarlo. Eso podía dar pie a la aparición de situaciones de abuso de poder por parte de algunos D.F., en cuanto a que sus necesidades (normalmente de tiempo), prevalecieran sobre las de otros miembros del equipo, de los que sí que podía verse el resultado final de forma más directa. (Si el Director de Arte necesitaba más tiempo para acabar de ambientar un decorado, el Director le podría parecer suficientemente ambientado y pedir rodar, pero si en cambio era el D.F. el que pedía más tiempo para matizar la luz, era difícil que se lo negaran, al desconocer cómo iba a ser el aspecto una vez revelado el material…).  Por lo tanto, el hecho de ser capaz de apreciar la fotografía digital en un monitor, hace que el proceso de iluminación pueda ser juzgado por el Director, restándole al D.F. parte de su oscurantismo anterior.

Otra importante mejora en las condiciones de trabajo en el rodaje es que el Director va a poder comunicarse con su D.F. de forma más concreta, al poder darle su criterio sobre la imagen que está viendo en el combo. El D.F. ya no es el único que tiene la luz en su cabeza,  ahora cualquiera que mira el combo la tendrá delante de sus ojos. Y eso afecta directamente a la comunicación entre él y su Director ya que tendrán la imagen en alta definición como referencia para buscar un objetivo común.  De alguna forma eso permite que dialoguen con mayor fluidez,  lo que siempre deriva en una mejora del trabajo conjunto que significa hacer una película.

la script viendo el combo_poltergeist

¡el combo es míooooo!

Incluso la propia forma de iluminar del D.F. ha variado, al no trabajar tan a ciegas como antes. Rodando con celuloide el D.F. se veía obligado a medir la luz con el fotómetro, reflexionando sobre cómo incidirá en el negativo. En Digital, no tiene más que ver un monitor bien calibrado, o uno en forma de onda para depurar su trabajo.  Pero la señal digital puede tener también un efecto pernicioso para el D.F. debido a su enorme posibilidad de manipulación en postproducción. Puede suceder que confíe demasiado en su alteración durante el proceso de etalonaje, ilumine de una forma “neutra”,  y más tarde no sea capaz de conseguir el “look” que tenía en mente. Un exceso de confianza puede costarle caro a la imagen de la película. Cuando se rodaba en fotoquímico el D.F. debía ser obligatoriamente muy cuidadoso con la iluminación, además de por que se trabajaba a ciegas como ya se ha comentado, por que los errores de luz eran muy difíciles, por no decir imposible , de corregir más adelante. Flaco favor a hecho el cine digital a los Directores de Fotografía descuidados.

Realmente todo el equipo va a beneficiarse de esos nuevos combos que permiten el mundo digital, por la sencilla razón de que los monitores digitales suelen ser de mayor tamaño que los de 14” de la era del negativo.  Al ser antes tan pequeños, poca gente cabía detrás para poder ver la imagen, por lo que el equipo técnico estaba dividido en dos clases: Los que tenían derecho a ver el combo(muy pocos) y los que no (la gran mayoría). Por fortuna eso ya ha dejado de tener razón de ser, puesto que además del aumento de tamaño, también se amplía el número de monitores en rodaje con mucha  facilidad: El Operador de grúa tendrá uno propio, el foquista otro encima de la cámara, y luego el del Director que permite que haya más gente pendiente de él. Por lo tanto, la maquilladora,  el Director de Arte, el jefe de Vestuario, o cualquier otro jefe de equipo o simplemente quién necesite echar un vistazo al encuadre, podrá hacerlo sin “pedir su sitio prestado” a alguien como era el caso antes.

Aunque claro está, hecha la ley hecha la trampa. El maxi combo de la era digital es hoy en día un auténtico lugar de reunión o peregrinaje para el equipo ocioso y no tan ocioso, que en lugar de estar haciendo su tarea están observando el encuadre como si de una película se tratase (y efectivamente se trata).

Todo consiste por lo tanto, como de cualquier otra herramienta, de que se use pero no se abuse del combo: que lo mire quién lo necesite cuando lo necesite, sin que por ello el equipo deje de ser profesional.

Esta democratización del acceso al combo puede ser un arma de doble filo para el Director, ya que todo el mundo va a estar en condiciones de juzgar la calidad de lo que se va rodando.

Si el Director sabe lo que hace, y las imágenes transmiten esa sensación al equipo, no debería haber ningún problema, muy al contrario,  se sentirán bien liderados, algo fundamental para que el ambiente sea bueno (ya que eso se reflejará luego en el trabajo de todos).  Pero si el Director da la sensación de estar perdido, o en cualquier caso las imágenes no dan la talla, el equipo podría poner en duda su liderazgo, con los problemas que eso puede conllevar. Aún así, la transparencia en cualquier tipo de trabajo es buena para quién no tiene nada que esconder. Ese plus de presión que da el saberse “examinado” siempre redunda en beneficio del profesional honesto. Y esto no le afecta únicamente al Director, puesto que todo el mundo va a poder apreciar el resultado del resto del equipo en el monitor, por lo que un ligero fuera de foco del Ayudante de Cámara, que antes era inapreciable para las 4 personas sentadas en el combo hasta que no le veían en el visionado del día siguiente, ahora sí que va a ser percibido en alta definición por todos los ojos que estén mirando. La presión por lo tanto la tiene ahora todo el equipo, y deben ser capaces de soportarla.

Jorge Esteban Blein

 (Artículo aparecido en la revista Videopopular: Mayo 2013)

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