El rodaje en digital: ¿Héroe o villano? parte III

Tercera y última parte de nuestro artículo sobre la diferencia de rodar en digital con respecto al negativo en 35mm. Analizaremos los rodajes multicámara y la necesidad de crear nuevos flujos de trabajo, para decidir si rodar en digital puede considerarse un héroe o un villano.

RODAJES MULTICÁMARA

El abaratamiento general de los precios de las cámaras de cine digital, tanto de venta como de alquiler, junto al bajo coste de almacenamiento del material grabado, ha permitido que se extienda una forma de rodar que en el mundo del 35mm era bastante prohibitiva: el rodaje multicámara. Que no es otra cosa que disponer de más de una cámara que cubran al mismo tiempo la acción.

rodaje digital

Steve Buscemi preparándose para rodar multicámara

Las ventajas son evidentes: por un lado permiten al Director multiplicar el número de planos en el mismo tiempo, y por otro lado eliminar cualquier problema de raccord entre los planos que se hayan rodado a la vez. Pero ojo, Poder rodar más planos no significa acumular material innecesario como criticamos en el post anterior, sino rodar los planos necesarios en menor tiempo del que hiciera falta si se contara con una única cámara.  Por lo general, un buen uso de este sistema de rodaje consiste en colocar ambas cámaras (suponiendo que se rueda con dos) una junto a  la otra, una rodando planos largos y otra planos cortos, por ejemplo.  Sin embargo, este sistema no suele ser de mucha utilidad si se plantea rodar planos/contraplanos muy cuidados, debido principalmente a que cada campo necesita de una iluminación diferente, y además a que no se puede acercar demasiado las cámaras al eje de miradas ya que se verían la una a la otra. (Sin embargo en las comedias de situación televisivas este sistema multicámara está fuertemente arraigado, permitiendo una gran velocidad de rodaje, normalmente en detrimento de la estética visual.)

Un potencial problema que puede aparecer al usar más de una cámara es el de primar la cantidad por la calidad. Si ya es difícil conseguir buenas composiciones de encuadre cuando el Director está pendiente de una sola cámara, cuando tiene que dividir su atención hacia dos, o incluso tres,  va a ser imposible que juzgue y corrija las composiciones de cada una de las cámaras con el mismo acierto. En esas situaciones el peso estético suele recaer en mayor medida en cada operador de cámara, y de su pericia en la composición de encuadres dependerá que el material tenga calidad visual o no. 

NUEVOS FLUJOS DE TRABAJO

Al ser el cine digital un soporte altamente tecnológico, ha sido necesario que los rodajes se adapten a sus necesidades. Por lo pronto, un nuevo miembro ha tenido que incorporarse a los equipos de rodaje, el Técnico en Alta Definición o DIT (Digital Imaging Technician), cuya labor consiste en diseñar y gestionar el flujo de trabajo de la señal desde que la cámara la crea hasta la postproducción, poniendo especial atención en su almacenamiento, compresión y distribución. Esta figura también ayuda a que los Directores de Fotografía acostumbrados al 35mm sean capaces de conseguir el mismo look con las nuevas cámaras digitales.  Esto en si mismo no debe ser una desventaja con respecto a la antigua forma de rodar. El problema está cuando se infravalora su importancia y se piensa que se puede rodar sin ella.  Un error en el sistema de compresión o de almacenamiento de los archivos puede dar al traste con la producción, y son tantas las posibilidades que el cine digital permite que la posibilidad de cometer un error es muy superior comparado con la mayor “simplicidad” de un rodaje en 35mm.

Esto conlleva la necesidad de que tanto los técnicos como el equipamiento deba estar en continuo reciclaje. La tecnología fotoquímica, tras más de 100 años de existencia, evolucionaba lentamente, sin esa necesidad de actualización continua. En el mundo digital, como todos bien sabemos, lo que hoy es innovador parece prehistórico al cabo de pocos meses.

¿HÉROE O VILLANO?

En definitiva, el paso del 35mm al cine digital ha traído consigo un gran número de ventajas que permiten que el Director consiga plasmar con más fidelidad aquello que tiene en la cabeza. Pero como en cualquier revolución tecnológica, es necesario una serie de ajustes que permitan que las ventajas no traigan consigo consecuencias no deseadas. En este caso se trata principalmente de una cuestión de actitud. Con un Director y un equipo técnico que sean conscientes de que tener más posibilidades creativas no significa dejarse llevar, el cine digital no ofrecerá más que beneficios para los cineastas.

Jorge Esteban Blein

(artículo aparecido en la revista videopopular: Septiembre 2013)

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